RECOMENDACIONES GENERALES SOBRE NUTRICIÓN Y FERTILIDAD MASCULINA.
¿Por dónde empiezo?
Existen factores nutricionales que influyen en la calidad espermática en el hombre y por tanto,
afectan de manera incidente a la hora de conseguir embarazo. La nutrición tiene una estrecha
relación con la fertilidad masculina ya que gracias a la incorporación de los macro y
micronutrientes aportados en la dieta mejorará tanto la calidad, viabilidad y movilidad
espermática.
¿Es tan importante una correcta alimentación en el hombre a la hora de buscar el
embarazo?
Efectivamente, el déficit de nutrientes esenciales como el hierro, ácido fólico, zinc o magnesio
en algunos casos son insuficientes mediante la dieta, por ello, se debe asegurar la cantidad
mínima requerida de estos micronutrientes a través de una correcta alimentación y
suplementación.
Entonces ¿qué alimentos se deben consumir para aportar nutrientes de calidad a nuestra
dieta?
- Consumir alimentos ricos en omega 3 como aguacate, huevo, nueces, aceite de oliva virgen
extra y verduras de hoja verde.
- Incorporar legumbres, frutos secos y queso como fuente de magnesio.
- Alimentos ricos en vitamina C como limón, kiwi o naranja.
- Elegir fuentes ricas en vitamina D y E como son lácteos enteros, pescados azules o aceite de
oliva virgen extra.
- Importante el consumo de ácido fólico tales como verduras de hoja verde, frutos secos y
legumbres.
- Los moluscos, mariscos y vísceras son alimentos ricos en zinc.
- Los alimentos ricos en selenio serán los cereales, pescados azules y nueces de Brasil.
¿Qué hábitos se deben evitar para no perjudicar a la calidad espermática?
- Evitar el consumo de alcohol y tabaco.
- Consumir de forma moderada alimentos enlatados o envasados.
- Evitar el consumo de pescados grandes como atún rojo o pez espada.
- Evitar el sedentarismo, realizando actividad física moderada.
- Usar ropa cómoda, evitando prendas muy ajustadas a la zona genital.
- No descansar suficiente, las horas de descanso tienen un valor relevante, además de evitar el
estrés diario.
En cualquier caso, cada paciente presenta una situación personal, es decir, hay que tener en
cuenta si existen patologías de base que pueden influir no sólo a la fertilidad, sino a la hora de
abordar nutricionalmente al paciente.
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